martes, setiembre 26, 2006

ESTOY ENAMORADO DE MI PAÍS 7: IQUITOS

La Semana del libro de Iquitos:
La Explosión de la Cultura
Por Eloy Jáuregui

Desde que uno baja por la escalera de Aerocondor, Iquitos lo abras[z]a con una temperatura de su mágica ternura. Por la carretera al centro, la escenografía selvática de los afectos es atiborrante. Esa melodía que tiene su gente cuando te dice simplemente, amigo. Ya en el hotel, no hay más que atenciones, cuidado, esmero. Pero además, hoy vengo a la Tercera Semana del Libro que organiza Editorial Tierra Nueva, este diario y a la Segunda Semana de Comunicación de la Universidad Particular de Iquitos que culmina hoy 25 de setiembre.
Jaime Vásquez Valcárcel -nuestro anfitrión y gran amigo- me ha premiado. Nos ha reunido esta vez a los escritores Daniel Titinger, a Jorge Coaguila, al maestro Manuel Jesús Orbegozo, a don Julio Villanueva Chang, a Carlos Paredes, todos traídos desde Lima, y a los locales Cayo Vásquez y el notable poeta Percy Vílchez, las voces más retumbante de esta ciudad. De pronto se cuela una rubia con su plata a darme la bienvenida a la Semana Turística de Iquitos. ¿Cómo se come eso? le digo, y cuando ella me enseña su pierna, se arranca la lluvia. Y su maquillaje se le esfuma de su hermoso rostro.
Le cuento que he venido como periodista y que voy a dictar una suerte de taller-conferencia: "La crónica periodística, La hija mala de la literatura. Claves para entender la escritura pública de autor". ¿Cómo se come eso?, me dice mientras tararea un temita de Vilma Palma e Vampiros, un grupo de la localidad. La noche que me tocó exponer, la decana de Comunicación de la UPI, me afectó de halagos y don Jaime Vásquez, apenas culminé mi perorata, me llevó a su programa de televisión a que desnudara mi tesis. ¡Vaya energía de Jaime! Hace un diario, hace radio, hace televisión, hace libros y hace sed.

Más tarde, en el Aris de la Plaza de Armas de Iquitos, y ya de medianoche, mientras eliminábamos los líquidos efectos de la amistad con Julio Villanueva y Jorge Coaguila y este grupo de hermanos que trabajan en Pro & Contra, el Potrillo Jorge Carrillo, Ángel Vásquez, el señor Bill Jarama y los otros hermanos de este colectivo excepcional de la cultura iquiteña, brindamos por el país, su belleza y por ser tan afortunados de vivir en este tiempo y haber vencido a la mediocridad y la cojudez.
Ahora que estoy a punto de embarcarme a Lima, digo que me voy contento, como siempre. Que al llegar a Iquitos -a la manera de mi hermano mayor, el poeta César Calvo--, venía para enamorarme otra vez, para entender que sólo la cultura es el arma para ser libre. Que el turismo no es sólo cebiche, que ser mundializado es convertirse en un difusor de aquello que es patrimonio nuestro y no de los argentinos, que sólo con la Explosión de la Cultura, el libro es una cerbatana directa al corazón, amén que Iquitos, la capital del afecto, lo necesita para cada vez ser ese lugar donde los cariños embargaron al corazón.

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